jueves, 4 de abril de 2013

En busca de la carabela portuguesa

                     Hace varios días que en  varias playas de Cádiz ondea bandera roja (prohibido el baño).  
                     Se debe a la aparición de las peligrosas "carabelas portuguesas" (Physalia physalis)

             Ayer tarde, aprovechando una "escampaíta", salí a la playa en su búsqueda.


Caminé por Cortadura hasta cercanías de El Chato.
                                         Al fondo, Camposoto y castillo de Sancti-Petri

 
                      Un caminante había dejado sus huellas, una bota y su cayado (parece que fue abducido).

                              En las cercanías encontré, desparramados, los que parecían  restos de un naufragio.

                                  Bolsa con unos zapatos nuevos, un cepillo de dientes,...



                                             Una tienda de campaña con todos sus "avíos"
                                                                        Ropa de abrigo,...

Y hasta una agenda, que permanecía en buen estado, a pesar del agua que le habrá caído ( la tengo en casa esperando que se seque para intentar leer algo). No seguí buscando porque me esperaba lo peor. Así que, después de tomar unas fotos, me largué con viento fresco.
Desde luego que esto parece el inicio de una novela de intriga. En fin, cosas de caminantes y de la imaginación que se escapa.



                                                        Continué mi camino por las dunas.

                                                     Murallas del castillo de Cortadura

                     Allí, protegida por los Carpobrotus, fotografié una pequeña umbelífera
 
En este punto pensé que me estaba enrollando  y que me había olvidado de mi objetivo. Me volví a la orilla.


                                        Lo primero que vi fueron unas enormes sepias.



                                                                        Y por fin, encontré lo que buscaba...

 Con apariencia de medusa, la carabela es en realidad un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener viva la colonia. Se trata de una agrupación de medusas e hidroides que se dividen el trabajo:(digestión, detección de presas, defensa y navegación).

La carabela portuguesa carece de ojos, huesos y ano, excretando directamente por la boca. Además de la vela gelatinosa que le permite recorrer los océanos impulsada por los vientos, las mareas y las corrientes marinas, del cuerpo central cuelgan numerosos tentáculos que le sirven para atrapar a sus presas y con los que puede llegar a medir hasta 30 metros.
Estos tentáculos están provistos de cápsulas urticantes denominadas cnidocitos que pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano. Estas cápsulas, ante el estímulo apropiado, liberan un filamento hueco espiralado de un único uso llamado Cnidoblastonematocisto, que puede ser de distintos tipos: simples ventosas, prolongaciones largas de los tentáculos que se enrollan alrededor de la presa, y púas o espinas que pueden inyectar una toxina proteínica que paraliza a la presa.
Los tentáculos tienen por objeto envolver a las presas e introducirlas en la boca hasta la cavidad gastrovascular, donde comienza la digestión.


1 comentario:

  1. Me alegro que encontraras esas carabelas..si que son raras, pero bonitas a la vez..esa umbelífera no la conocía, es preciosa. Saludos Paco.

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